BOGOTÁ – En lo que se considera uno de los golpes más contundentes contra la corrupción judicial en la historia reciente de Colombia, la Corte Suprema de Justicia ha dictado una sentencia condenatoria contra su propio expresidente, José Leonidas Bustos. La decisión marca el cierre de un capítulo oscuro donde la justicia fue puesta en venta al mejor postor.
El fallo: Una traición a la investidura
Tras años de investigaciones y un proceso marcado por dilaciones, el alto tribunal determinó que Bustos fue el cerebro detrás de una red criminal que operaba en las más altas esferas del poder judicial. La condena se fundamenta en los delitos de concierto para delinquir, cohecho propio y tráfico de influencias.
“El procesado no solo vulneró la ley, sino que convirtió la máxima instancia de la justicia penal en un mercado de favores ilícitos”, señaló el magistrado ponente durante la lectura del fallo.
Claves del expediente
La investigación logró demostrar que Bustos, junto a otros exmagistrados y abogados (como Luis Gustavo Moreno), conformó una organización que:
- Alteraba expedientes: Frenaban capturas o archivaban procesos contra congresistas y gobernadores.
- Exigía sobornos millonarios: Se estima que las sumas solicitadas a los procesados oscilaban entre los 2.000 y 5.000 millones de pesos.
- Manipulaba testigos: Utilizaban su influencia para desacreditar pruebas en casos de “parapolítica”.
Impacto en el Poder Judicial
La condena a Bustos, quien se encuentra fuera del país desde hace varios años, representa una victoria agridulce para el sistema. Si bien demuestra que “nadie está por encima de la ley”, también recuerda la profunda crisis de confianza que el Cartel de la Toga sembró en la ciudadanía.
Las autoridades han solicitado a la Interpol que se active de inmediato la circular roja para asegurar su captura y extradición, permitiendo que cumpla su pena en centro carcelario en territorio colombiano.